Santo Domingo.- “A pesar del complejo entorno internacional marcado por el resurgimiento de la incertidumbre, las perspectivas de la economía dominicana para 2026 siguen siendo favorables, aunque los riesgos podrían estar a la baja”, así lo señalan analistas del Banco Central en su foro Página Abierta “La economía dominicana en un entorno de incertidumbre creciente”.

Refieren que, desde comienzos de 2026, los riesgos geopolíticos han aumentado significativamente. La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha llevado a ataques directos en Teherán y a represalias iraníes contra Israel y bases estadounidenses en distintos países entre los que se incluyen los Emiratos Árabes Unidos, Catar, Bahréin, Arabia Saudita y Kuwait, entre otros.

Apuntan que esta situación, sumada a la inestabilidad en Venezuela y a tensiones en regiones no tradicionales como Groenlandia, ha afectado los mercados energéticos, el comercio marítimo y la percepción de riesgo global, reduciendo las expectativas de crecimiento mundial.

Indican que para República Dominicana, donde la factura petrolera ha promediado un 17 % de las importaciones en los últimos cinco años, estos hechos son altamente relevantes y que luego de una caída sostenida en los precios del petróleo, los nuevos conflictos geopolíticos han revertido esta caída, elevando su precio por encima de US$75 por barril en la primera semana de marzo. Agregan que en un escenario posible de cierre prolongado del Estrecho de Ormuz por el conflicto con Irán, la oferta continuaría reduciéndose, presionando al alza los precios.

En su escenario base de proyecciones, el Banco Central prevé un déficit de cuenta corriente de 1.1% del producto interno bruto (PIB) para 2026, utilizando como supuestos básicos un precio del petróleo de US$60/barril y un precio del oro de US$4,450/onza troy. Sostienen que este déficit estaría totalmente financiado por una inversión extranjera directa (IED) que cerraría el presente año en unos US$5,150 millones, ratificando la confianza de los inversionistas internacionales en la economía dominicana.

El BCRD destaca que cada incremento de US$1 en el precio de referencia del petróleo aumenta la factura petrolera nacional en unos US$63.4 millones y que “en un escenario hipotético donde los precios promedios del petróleo en 2026 fuesen US$10 más altos que el precio del escenario base, se registraría un gasto adicional de US$634 millones que elevaría el déficit de cuenta corriente en 0.48% del PIB. La buena noticia es que este efecto podría compensarse si los precios del oro, tradicional refugio de valor, se mantienen elevados”.

Los expertos señalan que las estimaciones indican que un alza en el precio del oro de US$95.5/onza troy con respecto al escenario base sería suficiente para compensar los efectos de un dólar adicional en el precio del petróleo sobre la cuenta corriente.

Alza de aranceles

En cuanto a los efectos adversos que tendría sobre la economía la intención del presidente de los Estados Unidos de elevar los aranceles a 15%, el Banco Central indica que “aún es pronto para una evaluación concreta, pero que se puede argumentar que el arancel global no debería tener mayores efectos sobre la competitividad dado que se aplica por igual a todos los países. Sin embargo, podría afectar la demanda de exportaciones de ciertos productos por el aumento de precios que su aplicación generaría.

Como una nota positiva señala que la Casa Blanca ha indicado que los textiles y prendas de vestir del DR CAFTA estarían exentos de dicho arancel, por lo que las exportaciones de zonas francas de estos productos no se verían impactadas.

Afirma que dado que el país mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos, un déficit externo manejable y exportaciones diversificadas, el principal reto sería reforzar esfuerzos diplomáticos si el arancel global se mantiene más allá de lo permitido, como ocurrió con aranceles previos aplicados por órdenes ejecutivas. Indican que el país ha fortalecido su posición internacional exhibiendo una reducción sostenida del riesgo.

Consideraciones

Se espera un mayor dinamismo económico que en 2025 en un contexto de estabilidad de precios, especialmente en la segunda mitad del año, cuando se disipen las presiones.

La recuperación gradual de sectores claves, el continuo flujo de IED, la mejora en los términos de intercambio y el buen desempeño del turismo seguirán impulsando el crecimiento y el empleo, pese a la incertidumbre global.